El desafío ESG del Mundial 2026

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El desafío ESG del Mundial 2026
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Con el inicio del Mundial 2026, la conversación global ha dejado de centrarse únicamente en la táctica deportiva para trasladarse a un terreno mucho más complejo: la sostenibilidad operativa. Este torneo, el primero en la historia con 48 selecciones y tres países sede, cubrirá una superficie geográfica sin precedentes, de más de 21.7 millones de km2. 

Sin embargo, esta escala titánica introduce retos de gran magnitud. Un análisis realizado por Scientists for Global Responsibility y el New Weather Institute estima que el Mundial 2026 generará aproximadamente 9 millones de toneladas de CO2, casi el doble de las emisiones de los mundiales disputados entre 2010 y 2022. Ante este panorama, la gestión de residuos y la economía circular en los estadios no son solo iniciativas ecológicas; se han convertido en un pilar crítico para la mitigación de riesgos legales, operativos y reputacionales. 

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El concepto de estadio circular 

El modelo tradicional lineal de eventos de consumo masivo (tomar, hacer, desechar) está siendo reemplazado por la economía circular aplicada a la infraestructura deportiva. El objetivo principal de la FIFA y los comités organizadores locales es maximizar la tasa de desvío de residuos de los vertederos, implementando las siguientes tendencias internacionales de economía circular: 

- Sistemas de reutilización de vasos. Organizaciones ambientalistas internacionales como Oceana advierten que cada partido del Mundial puede generar más de 100,000 artículos plásticos de un solo uso, únicamente por el servicio de bebidas. En las sedes como la CDMX y Vancouver y Toronto, en Canadá se están implementando retirar los vasos desechables por contenedores rígidos retornables que son recolectados, lavados con tecnología de grado alimenticio e introducidos nuevamente en el circuito del estadio para el siguiente partido.  

Además, esta iniciativa de Mundial Verde en la CDMX va más allá del Fan Fest, pues lo que busca es desincentivar el uso de plásticos de un solo uso en la ciudad; por lo que se colocarán distintivos en establecimientos que cumplan con esta medida y se hará uso de vasos reutilizables en los festivales futboleros. 

- Compostaje masivo de residuos orgánicos. Ciudades sede como Dallas y Houston han comprometido planes de residuo cero, mediante la separación obligatoria de restos de comida en las áreas de comensales y Fan Fest. Estos residuos son procesados localmente para convertirse en abono de alta calidad utilizado en parques urbanos y agricultura local. 

- Reutilización de infraestructura temporal. A diferencia de ediciones anteriores que requerían la edificación de estadios completos desde cero, las directrices de diseño sostenible de la FIFA priorizan la remodelación de estadios existentes y el uso de materiales de bajo impacto. El uso de madera certificada y estructuras modulares desmontables (las cuales pueden ser reubicadas después del torneo) reduce significativamente la huella de carbono incorporada. 

Desde la perspectiva de la gestión de riesgos corporativos y seguros, la transición hacia la economía circular en eventos masivos introduce variables operativas que deben protegerse adecuadamente por ejemplo: 

- Responsabilidad Ambiental. La recolección masiva de residuos orgánicos para compostaje y el almacenamiento de combustibles para los generadores eléctricos temporales en los estadios introducen riesgos de contaminación del suelo o del agua por derrames accidentales. Una póliza de RC Ambiental robusta es indispensable para cubrir los gastos de remediación ecológica ante cualquier siniestro operativo. 

- Riesgo regulatorio y multas. El diseño de manuales de autoprotección y planes de contingencia validados por la aseguradora reduce la exposición a multas que pueden alcanzar miles de dólares por partido. 

El Mundial 2026 representa un punto de inflexión. El éxito de un gran evento deportivo ya no se mide únicamente en la venta de boletos o en los niveles de audiencia de televisión, sino en la capacidad de operar de manera sostenible bajo los ojos de un consumidor altamente consciente de los criterios ESG. Diseñar estadios verdaderamente circulares y proteger estas operaciones con estrategias sofisticadas de transferencia de riesgos es el único camino para asegurar que el legado del torneo sea de bienestar y no de desperdicio. 

 

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