¿Qué pasa si un producto defectuoso causa un daño al cliente?

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¿Qué pasa si un producto defectuoso causa un daño al cliente?
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En una tienda, un comercio electrónico o un punto de venta, la responsabilidad no termina en la caja. Cuando un producto defectuoso causa un daño físico o a la salud del consumidor, la pregunta clave no es solo qué falló, sino quién responde. Y en México, la respuesta puede sorprender a muchos comercios: el comercializador también puede ser responsable, incluso si no fabricó el producto. 

Este principio, conocido como responsabilidad solidaria, es uno de los pilares de la Responsabilidad Civil por productos defectuosos y forma parte del marco de protección al consumidor mexicano. 

 

El punto de partida: proteger la salud y la seguridad del consumidor 

La Ley Federal de Protección al Consumidor (LFPC) establece que la protección de la vida, la salud y la seguridad del consumidor es un principio básico en cualquier relación de consumo. La ley no distingue entre el origen del producto: quien lo pone en el mercado como proveedor asume obligaciones frente al consumidor. 

Desde la doctrina jurídica mexicana, desarrollada por la UNAM y la Escuela Libre de Derecho, la responsabilidad por productos defectuosos se entiende como la posibilidad del consumidor de reclamar el resarcimiento del daño al fabricante, al distribuidor o al vendedor, pertenecientes a la misma cadena de comercialización. 

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¿Qué se considera un producto defectuoso? 

Desde el enfoque académico y legal, un producto defectuoso no es solo el que “sale mal”, sino aquel que no ofrece la seguridad que razonablemente se espera de él. Esto puede deberse a: 

 

1) Defectos de fabricación 

2) Defectos de diseño 

3) Falta de información, advertencias o instrucciones adecuadas 

Investigaciones jurídicas señalan que el daño puede derivar tanto de un fallo físico del producto como de una omisión informativa que exponga al consumidor a riesgos indebidos 

Cuando ese defecto genera lesiones, afectaciones a la salud o incluso la muerte, el caso deja de ser una simple reclamación comercial y entra directamente al terreno de la Responsabilidad Civil por daños. 

La responsabilidad solidaria: vender también implica responder 

 

Uno de los puntos menos comprendidos por los comercios es que la ley no obliga al consumidor a ir primero contra el fabricante. 

De acuerdo con la interpretación jurídica en México, inspirada en modelos internacionales de product liability, el consumidor puede reclamar indistintamente al fabricante, al importador, al distribuidor o al vendedor, según le resulte más accesible. 

Esto es lo que se conoce como responsabilidad solidaria: 

1) Todos los integrantes de la cadena pueden responder ante el daño 

2) El consumidor no tiene que probar la culpa de cada uno 

3) El objetivo es facilitar la reparación del daño 

 

Desde el punto de vista del derecho civil mexicano, esta lógica busca equilibrar la relación entre empresas y consumidores, reconociendo que quien obtiene un beneficio económico de la venta también asume el riesgo. Para que exista responsabilidad, basta con probar que el producto era defectuoso, que existió un daño y que hay una relación entre el defecto y el daño. 

Este enfoque se acerca a la responsabilidad objetiva, ampliamente estudiada en México y adoptada en regímenes comparables internacionales. Para el comercio, esto significa que actuar de buena fe no siempre es suficiente para quedar exento de reclamaciones civiles. 

Cuando un producto causa un daño a la salud, las consecuencias pueden incluir: gastos médicos y hospitalarios; daños morales; incapacidades temporales o permanentes; reclamaciones civiles extrajudiciales o judiciales. 

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Desde el entorno académico, se reconoce que este tipo de reclamaciones puede afectar seriamente la viabilidad financiera del comercio, especialmente cuando no se cuenta con mecanismos adecuados de gestión del riesgo. 

En el comercio moderno, ofrecer productos no es solo una operación logística o comercial. Es un acto jurídico con implicaciones claras de Responsabilidad Civil. La legislación mexicana y la doctrina académica coinciden: cuando un producto defectuoso daña a una persona, la responsabilidad puede alcanzar a toda la cadena de comercialización. 

Anticipar estos riesgos, entender la responsabilidad solidaria y contar con una protección adecuada en RC Productos no es una carga adicional, sino una forma responsable de operar. Porque detrás de cada producto hay personas, y detrás de cada reclamo, un negocio que necesita seguir adelante. 

 

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