Durante la Semana Santa, en una década en el futuro, cuando reserves tus vacaciones, el concierge digital del hotel hablará con tu asistente virtual para que le diga todo acerca de tus gustos: cuando llegues, cada detalle estará justo como lo prefieres. La personalización al máximo será parte del menú de ofertas turísticas, anota el estudio “Future Travel Tribes 2030”, de Amadeus, agencia internacional de tecnología de viajes.
Leer notaMéxico como un destino para el turismo de salud
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En México, el turismo médico dejó de ser una anécdota para convertirse en un ecosistema: personas que viajan para recibir una intervención clínica u odontológica, hacerse un check up completo o resolver un procedimiento programable, y que además requieren traslados, hospedaje, farmacia, seguimiento y, cada vez más, documentación interoperable para continuar su atención al volver a casa. A escala internacional, las guías distinguen entre turismo médico (actos clínicos y quirúrgicos) y turismo de bienestar (actividades no médicas de prevención y equilibrio personal).
Si lo vemos como una fotografía panorámica, vemos un nutrido grupo de personas demandando servicios de salud: según el reporte “México Mercado de Turismo Médico” de IMARC Group, ese segmento de mercado estuvo valorado en 2,100 millones de dólares en 2024, mientras que en ese mismo año se calcula que en territorio nacional hubo 1.4 millones de pacientes extranjeros (principalmente provenientes de EU y Canadá).
Pero la cifra ofrece un crecimiento exponencial en cuanto a valor de mercado: en 2034 podrían estimarse en 10,600 millones de dólares, agrega el reporte de IMARC Group.
A esto habría que añadir que el turismo de salud se asocia con el turismo de bienestar, es decir, aquel que tiene como objetivo cuidar la salud humana, sin que intervengan procesos médicos.
Qué entienden los viajeros por “turismo médico”
Para el paciente internacional, “turismo médico” significa resolver un problema de salud con calidad técnica, oportunidad y precio claro, sin sacrificar seguridad. En su toma de decisiones pesan tres factores:
1) Competencia del equipo clínico y reputación del centro.
2) Logística resuelta antes, durante y después del procedimiento.
3) Entregables (resumen de alta en su idioma, estudios e imágenes en formato portable).
Esta lectura conecta con la medición oficial del flujo de visitantes de INEGI, que monitorea de forma continua quién entra, cómo viaja y cuánto gasta—información útil para dimensionar la demanda de servicios de internación y planear capacidad médica y hotelera—.
Los servicios más demandados
En los principales corredores (frontera norte, Jalisco, Bajío, Ciudad de México y Caribe) convergen solicitudes de cirugía plástica y reconstructiva, bariatría y metabolismo, odontología integral (implantología y rehabilitación), oftalmología (refractiva y catarata), ortopedia (reemplazos y artroscopía), fertilidad y cirugía general programable, de acuerdo con Medical Expo, en su panel de Turismo Médico, retos y oportunidades 2025-2026.
Esta canasta coincide con el flujo de turistas de internación que registra INEGI (viajeros que pernoctan y planean su atención) y con la experiencia operativa, donde se subraya la presencia de insumos de alto valor (implantes, biológicos) y la necesidad de una coordinación de destino que integre clínica, hotel, transporte y farmacia.
La infraestructura que se activa alrededor del paciente
Antes del procedimiento, la infraestructura arranca con valoración prequirúrgica y coordinación de viaje: vuelos, traslados seguros y hospedaje con condiciones adecuadas para la recuperación. En entornos maduros aparecen figuras como el coordinador de destino en salud (una función inspirada en el turismo tradicional que “teje” el itinerario clínico y no clínico), mientras el hospital programa quirófano, equipo, dispositivos e insumos bajo políticas de compra y trazabilidad.
El turismo médico en México es un engranaje donde capacidad clínica y capacidad logística pesan por igual. El paciente que viaja no solo compara precios: elige certidumbre, busca equipos con oficio y procesos claros, y agradece cuando el hospital entiende que la experiencia empieza en el aeropuerto y termina semanas después, con un alta bien explicada y un canal abierto para dudas. México ya tiene reglas, estándares y talento para hacerlo bien; el siguiente salto consiste en homologar la logística, hablarle al paciente en su idioma y consolidar sistemas de información que mantengan su atención segura más allá de fronteras.
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