ABC de la administración de riesgos

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Cualquier profesión está expuesta a factores de riesgo que, aunque estén bajo tu control, pueden salirse de las manos. Para disminuir al máximo las posibles eventualidades generadas por errores u omisiones, existe la Administración de Riesgos. ¿Cómo puedes usarla a tu favor?

La Administración de Riesgos tiene como objetivo identificar riesgos, su impacto profesional y económico e implementar mecanismos de mejora continua.

El primer paso antes de establecer un plan de administración de riesgos es conocer tu nivel de vulnerabilidad y qué tanta protección tienes. Para ello responde:

 

  1. ¿Cuáles son tus riesgos? La Administración de Riesgos de poco sirve si no sabes tus áreas vulnerables. A través de un análisis de tu profesión y de las actividades diarias identifica a qué riesgos estás expuesto.

  2. ¿Cuál es su impacto? Analiza el impacto económico en tus bienes y trayectoria profesional de cada riesgo detectado.

  3. ¿Estás protegido? ¿Cuentas con una póliza de Responsabilidad Civil profesional que te respalde? A esto se le conoce como transferencia de riesgos.

 

Con este diagnóstico en mano, el siguiente paso es ejecutar tu plan de Administración de Riesgos. Son cinco pasos a seguir:

 

  1. Analiza tus riesgos. De cada riesgo identificado en la fase anterior, debes saber qué lo origina, por qué y bajo qué circunstancias pueden surgir.
  2. Clasifica los riesgos. Detecta qué tan serios pueden ser dependiendo de su frecuencia, severidad y variación. El objetivo es saber el impacto que podrían tener en tus bienes y tus actividades.
  3. Plan de acción. Estudia las soluciones ante cada riesgo. Anticiparte a los hechos y saber cómo actuar es la mejor estrategia. Analiza tus recursos físicos, financieros y humanos, y diseña un plan para administrar la protección.

     

     

     

     

     

     

     

  4. Cómo vas a financiar tus riesgos. Este punto se refiere a determinar cuál es la medida financiera para compensar las pérdidas. Hay dos formas de afrontarlos:
  • Retención del riesgo: Financiar las pérdidas con recursos propios.

  • Transferencia del riesgo: Por ejemplo al contratar una póliza RC profesional.

    5. Mejora continua. La Administración de Riesgos no solo se trata de identificar tus puntos vulnerables, medir su impacto y prevenirlos. A partir de esa información puedes evaluar tus procesos y saber en dónde estás fallando para aplicar mejoras.

     

 

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