Incendios urbanos: el riesgo que crece

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Incendios urbanos: el riesgo que crece
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La grasa acumulada en las tuberías y en los extractores de humo que van arriba de la estufa (conocidas como campanas) no solo atrae fauna indeseable o genera malos olores: también es una de las principales causas de incendio, tal como lo ha reportado el “Incendiómetro 2025” de la Asociación Mexicana de Rociadores Automáticos Contra Incendios (AMRACI). 

El Heroico Cuerpo de Bomberos de la CDMX, en sus informes oficiales de 2026, confirma que más de 2,000 incendios urbanos fueron atendidos en lo que va del año. En 2026, los Bomberos de la CDMX reportaron 26 incendios en restaurantes y comercios entre enero y septiembre, frente a los 23 registrados en todo 2025. Es decir, ya hay un incremento de tres casos más en apenas nueve meses, lo que confirma la tendencia al alza en este tipo de siniestros urbanos. 

Ese aumento de incendios urbanos se debe principalmente a fugas de gas LP en instalaciones domésticas y comerciales, acumulación de cochambre en ductos y campanas de cocina, y fallas eléctricas en viviendas y negocios, según los informes oficiales del Heroico Cuerpo de Bomberos de la CDMX y de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC), también local. 

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La SGIRPC anota que las causas más frecuentes son cortocircuitos, fugas de gas y descuidos domésticos, como veladoras o alimentos olvidados en la estufa. 

Hay que ver que las consecuencias de esos pequeños incidentes pueden convertirse en extensos daños. Cada incendio implica afectaciones a terceros: vecinos, clientes, trabajadores. La falta de prevención puede derivar en pérdidas humanas y patrimoniales.  

Solo la prevención puede evitarlo 

La AMRACI, por su cuenta, revela que la mayoría de los siniestros se originaron en la vía pública y viviendas, principalmente por cortocircuitos y fugas de gas, y que el 90% pudieron evitarse con sistemas de protección y mantenimiento. 

Las autoridades capitalinas insisten en la necesidad de revisar periódicamente instalaciones de gas y electricidad, instalar detectores de humo y capacitar al personal en protocolos básicos de seguridad. El Heroico Cuerpo de Bomberos reporta que las fugas de gas son la emergencia más atendida en la 

ciudad, mientras que Protección Civil confirma que los cortocircuitos son responsables de casi el 16% de los incendios urbanos. 

Tener un extintor en casa es una medida básica de prevención que las autoridades capitalinas recomiendan de manera explícita. El Heroico Cuerpo de Bomberos de la CDMX, en sus lineamientos de protección 2026, señala que contar con un extintor portátil en buen estado y con recarga vigente puede marcar la diferencia entre un conato controlado y un incendio de mayores proporciones. 

La SGIRPC añade en sus informes que la mayoría de los siniestros urbanos se originan en cocinas y áreas eléctricas, espacios donde un extintor de polvo químico seco es la herramienta más eficaz para sofocar el fuego en los primeros minutos. 

La prevención no es un gasto accesorio, sino la inversión más valiosa para evitar tragedias. Desde el punto de vista de GMX, la responsabilidad civil no es un trámite más, sino un compromiso directo con la seguridad de las personas.  

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Las pólizas de daños cubren directamente el inmueble y sus contenidos frente a pérdidas materiales ocasionadas por un incendio. Esta cobertura se complementa con la póliza de responsabilidad civil por incendio, que responde ante los daños a terceros: vecinos, clientes o trabajadores que puedan resultar afectados. De esta manera, el asegurado cuenta con un doble blindaje: por un lado, la tranquilidad de recuperar su patrimonio en caso de siniestro, y por otro, la certeza de cumplir con la obligación ética y legal de reparar los daños que un incendio pueda provocar en su entorno 

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