¿Cómo detectar bullying en el salón?

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El bullying o acoso es una forma de violencia presente en todas las escuelas del mundo. Generalmente, el problema se asocia con niños que recurren a estas actitudes como una forma de evitar convertirse en objetivo. En algunos casos han sido victimizados y buscan venganza o usan la intimidación como herramienta de autoconservación.

Desde 2013, cada 2 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Bullying, iniciativa impulsada por el doctor Javier Miglino, fundador de la Organización No Gubernamental (ONG) Bullying sin Fronteras, experto en derechos humanos y protección de la niñez, y un equipo multidisciplinario de la entidad, que fue aprobada por más de 3,000 ONG alrededor del mundo.

Según un estudio de esa ONG para América Latina y España realizado entre noviembre de 2016 y noviembre de 2017, en alianza con las organizaciones para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), los casos de acoso en México van en aumento. El reporte estima que siete de cada 10 niños del país sufren todos los días algún de tipo de acoso, es decir, alrededor de 28 millones de niños y adolescentes. Cifra que nos coloca en el primer lugar a nivel mundial en casos de bullying o acoso escolar.

Ante este panorama, la responsabilidad como profesor y responsable del aula, es importante prevenir y detectar situaciones de abuso para tomar las medidas necesarias.

Lo primero es saber que los acosadores intimidan de manera diferente. El bullying puede manifestarse de forma verbal, física, sexual, social y psicológica. Estos son los diversos perfiles de bullyies:

Los intocables. Creen que las reglas no se aplican a ellos. Pueden sentir que debido a que son buenos en la escuela, en el deporte o provienen de una familia prominente, pueden hacer lo que quieran. También creen que otros están por debajo de ellos. Demuestran desprecio por sus compañeros así como por el personal del colegio.

Los intolerantes. Algunos acosadores tienen dificultad para controlar las emociones, especialmente la ira. Son controladores y agresivos para obtener lo que quieren. También presionan a otros niños para que hagan lo que ellos quieren. Hay muy poca cooperación y mucha manipulación.

Porque lo digo yo. Tienen problemas con seguir las reglas y escuchar a las figuras de autoridad. Si un niño está dispuesto a actuar agresivamente hacia un adulto o una persona con autoridad, es probable que sea agresivo con sus compañeros.

Excluyentes. Una de las formas más comunes de agresión es excluir o eliminar a otros niños del círculo de juego o actividades. Si un niño se rehúsa regularmente a ser amigo de otras personas o no quiere incluir a todos es un foco rojo.



5 consejos para prevenir la intimidación:

  1. Predica con el ejemplo. No uses tu posición de poder como maestro.

  2. Desarrolla un código de conducta que refuerce los valores escolares y defina claramente el comportamiento y las consecuencias ante una falta.

  3. Informa a los estudiantes como identificar y responder ante una situación de acoso.

  4. Aumenta la supervisión. La mayoría de las intimidaciones ocurren cuando los maestros o demás personal escolar no está presente.

  5. Lleva a cabo actividades de prevención de la intimidación como pláticas, campañas de comunicación o concursos de artes creativas que destaquen los valores de la escuela para unir a la comunidad y reforzar el mensaje de que el acoso no es aceptable.

 

GMX apoya a las instituciones educativas incluyendo en nuestra cobertura los riesgos que puedan generarse a partir del acoso escolar. Contáctanos para saber más al  01-800 2153-455